EL PODER TRANSFORMADOR DE LA DEMOCRACIA
(Por el Relacionista Público Eduardo Scarpa)
“Aunque no te ocupes de la política, ella se ocupará de ti”
(Yves Montand – Toscana, Italia – 1921 / 1991)
VERY STRONG!
Con ese tan breve como contundente adjetivo, definió a la Democracia uruguaya
la Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Hillary Clinton. Y completó:
“you have a very strong democracy”. Lo cual es mucho decir, porque
-ni más ni menos- ella representa actual y oficialmente en todo el mundo
al Gobierno de ese país, reconocido como orgulloso ostentador de la Democracia
más antigua y sólida del planeta.
Indudablemente, Estados Unidos exhibe desde hace un tiempo un amistoso acercamiento
a Uruguay; tanto como desde nuestro país se han (al fin) arriado ajadas
banderas “anti-imperialistas”, permitiendo un normal relacionamiento
entre dos Naciones. Probablemente, la sonrisa americana dirigida a este rinconcito
de tierra rioplatense contemple –más allá de posibles afinidades
reales- su propia necesidad estratégica de sembrar amistades en la región.
Ante una Venezuela a la que –comprensiblemente- prefiere ni mirar ni escuchar;
frente a la indiferencia que le despiertan de los débiles y esencialmente
simbólicos enfrentamientos tejidos por Evo Morales y Rafael Correa; con
la Argentina del matrimonio Kirchner en rumbo directo al abismo, y observando
al errático Lula desde tanta distancia como le es posible (sobre todo desde
su poco inteligente intervención en el conflicto hondureño, y su
aún menos razonada fraternidad con el líder iraní Mahmud
Ahmadineyad), el Gobierno norteamericano fortalece los lazos con “sus amigos”:
Colombia, Chile, Perú y Uruguay. Más allá de la mano tendida
y la promesa de mejor dedicación a los asuntos latinoamericanos, todo lo
cual fue entre ofrecido y reconocido como una “necesidad postergada”
por el Presidente Barack Obama desde el día en que inició su mandato.
JOSÉ MUJICA PRESIDENTE
Cuando la historia recoja los hechos que escribieron las páginas de Uruguay
en los últimos 40 años, habrá uno que destacará: la
llegada de José Mujica al poder legítimo -decidido por el pueblo
en elecciones libres y democráticas- después de haber integrado
él como potente activista, un grupo (MLN Tupamaros) que se levantó
contra la propia Democracia, allá por los años ’60.
¿Paradoja de la historia? No; para nosotros tiene un enorme valor conceptual,
llamado: EL PODER TRANSFORMADOR DE LA DEMOCRACIA.
Mujica termina por convertirse él -como así también lo hicieron
la mayoría de sus ex compañeros de guerrilla- al régimen
que en otros tiempos combatió, por suponerlo una herramienta inútil
para alcanzar objetivos de transformación para el pueblo. Es bueno recordar
que, curiosamente, el ingreso del grupo Tupamaro al Frente Amplio fue el más
resistido y postergado por la propia fuerza política que hoy integra.
Pero el poder transformador de la Democracia fue tal, que el cambio y la evolución
de Mujica en su palabra y acción le permitió en sólo un par
de décadas, colocar a su Grupo en mayoría en el Frente Amplio, y
por añadidura superlativa, alcanzar la Presidencia de la República.
Una historia que tiene mucho sabor a leyenda, que –seguramente- alguien
tomará en algún momento. Y ojalá lo haga para transmitir
el lado que ella trasluce como ejemplo y mensaje para Uruguay y el mundo: con
violencia nada; con libertad todo.
Al iniciarse un nuevo mandato presidencial, los uruguayos nos impregnamos en una
sensación de tranquilidad que sólo el vivir en Democracia da. Es
como renovar la fe cada cinco años, en un estilo en el que todos tenemos
nuestros derechos y obligaciones, pero básicamente somos libres de acción
y pensamiento, hayamos votado o no por el Presidente de turno. Es un reconocimiento
supremo a una forma de vida: la mejor que se conoce, hasta que un día descubramos
otra.
Mujica, también la descubrió. Como así también comprendió
que -hasta que surja o se construya otro régimen- el capitalista es también
el mejor, aún con todos sus vicios y desigualdades. Por eso, inteligentemente,
convoca al mundo empresarial e inversor al Hotel Conrad de Punta del Este (cuya
construcción él combatió hace una década y media,
cuando no estaba bien visto desde de su lado la instalación de lo que a
la postre fue el primer casino privado del Uruguay, incluido en el proyecto del
Hotel), para exhibir y comprometer con toda claridad, que su transformación
democrática es real. E hizo muy bien en realizar la convocatoria, en la
cual reafirmó una inequívoca modalidad ortodoxa para la conducción
económica del país, en un marco austero de gasto para la gestión
pública.
Cuatro décadas después, quien supo disparar armas de fuego contra
la sociedad democrática, hoy da mensajes de convocatoria, de unidad, de
comprensión y de respeto. Es una gran transformación; una enorme
evolución. Un amplio giro de 180º en su forma de mirar el mundo y
la vida. Y como verdadera que es –no lo dudamos- se constituye en todo un
ejemplo. A tal punto llega su evolución de pensamiento, que dice en voz
alta que la cárcel no es un lugar para mayores de 70 años, sabiendo
que sus torturadores de la época dictatorial hoy condenados, tienen más
edad que esa, y ven pasar sus últimos días entre las sombras de
las rejas.
El idilio entre Mujica y el pueblo, tuvo su clímax el pasado 1º de
Marzo. Y ese mismo día, también concluyó. Como sabiamente
lo dice el Presidente, “ya ha iniciado su camino hacia el purgatorio”.
Porque nadie sabe tan bien como él, que si quiere conducir a esta Nación
por la senda de la prosperidad, tendrá que sujetarse a los cánones
democráticos, capitalistas y ortodoxos que antes, masticaba pero no tragaba.
Sabe que tendrá duros enfrentamientos con los gremios, ante su coherente
intención de reformar la estructura estatal, abriendo al mundo y a la libre
competencia sectores hoy prácticamente monopolizados de hecho por la actividad
pública, como la energía y las telecomunicaciones. Y como lo dijo
ante la Asamblea General y todos los dignatarios extranjeros el lunes 1º
de Marzo, aprendió a decir NO, “porque las necesidades sociales son
infinitas, y los recursos del país, finitos”.
Pero su más grande desafío, así como el de todo el espectro
político nacional, está –sin duda- en la EDUCACIÓN.
Mujica lo tiene claro y así lo dice aún desde su campaña
política, reafirmado su convicción en tal sentido en estos días,
con meridiana claridad. Y coincidimos en un todo con el Presidente, en cuanto
a encaminar definitivamente este valor de la sociedad. El primero, el fundamental,
el más importante. Y –según anuncia- pretende hacerlo con
una visión de ESTADO y no de GOBIERNO, lo cual no sólo compartimos,
sino que exaltamos. Optimizar los resultados de la educación global en
el Uruguay, y la inclusión real en todos sus niveles, debe necesariamente
ser una política de Estado. Por lo que esperamos que, en este terreno,
quienes tienen hoy a su custodia la administración del Estado, dejen la
política de lado y lleguen a un acuerdo global y trascendente hacia el
futuro en este asunto tan fundamental. Si como sucede hoy, cada vez invertimos
mayor proporción del presupuesto estatal en educación, y sus resultados
son inversamente proporcionales, algo falla escandalosamente. Afortunadamente,
el Presidente lo sabe y parece decidido a laudar con el compromiso de todos los
Partidos políticos.
PRIMERO ADENTRO
La fiesta de la democracia del pasado 1º de Marzo, fue casi completa. Pero
como lo perfecto parece no existir en este mundo terrenal, hubo una mancha.
En el acto público de la transmisión del mando en Plaza Independencia,
fueron abucheados e insultados los dirigentes de la oposición con epítetos
de grueso calibre, por parte de ciudadanos frenteamplistas que allí se
hacían presentes, siendo el objetivo principal del desborde, los ex Presidentes
Julio María Sanguinetti y Luis Alberto Lacalle.
Fue una deplorable muestra de intolerancia y mala educación, que no merecía
ninguno de los ex mandatarios. Como así tampoco merecían vivir ese
lamentable episodio en el mismo momento de la transmisión del mando, el
propio José Mujica ni Tabaré Vázquez. Ni siquiera ese día,
las normas de convivencia democrática solicitadas a ser respetadas por
parte del propio Presidente desde el día que la campaña política
concluyó, fueron asumidas por cierta gente.
Entonces, como de maleducados se trata, y como de educación hablábamos
en el párrafo anterior, esperamos que José Mujica y los funcionarios
del nuevo gobierno hayan tomado nota del episodio. La convivencia democrática,
comienza con el respeto y la inclusión de quien piensa diferente, y esta
convicción debe formar parte de nosotros como sociedad, sin discusión.
Y como esto implica directamente al Frente Amplio, si hablamos de educar, “primero
adentro”.
En países como los europeos, los desarrollados, o en los Estados Unidos,
los ex Presidentes son reconocidos como figuras nacionales, a quienes se les dispensa
especial respeto y consideración, por la más sencilla y comprensible
de todas las razones: fueron elegidos del pueblo. Y dicho reconocimiento y respeto
se les confiere más allá de si fueron eficaces o ineficaces, simpáticos
o antipáticos, de derecha o de izquierda, populares o antipopulares, o
como sea que hayan sido sus gobiernos o sus propias figuras, por ese enorme valor
que se llama Democracia, en función de la cual fueron ungidos en mayoría
para gobernar.
Como uruguayo, como amante de la Democracia y de todos los valores que hacen a
esta forma de vida, no nos gusta vivir bochornos de esta enjundia. Así
que para no tener que soportarlos nunca más, esperamos que el poder transformador
de la Democracia, alcance también a estos ciudadanos. Y que les llegue
lo antes posible.
Téc. RR.PP. Eduardo Scarpa
DIRECTOR | SUPERVISOR