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LIDERAZGO EMPRESARIAL EN TIEMPOS DE CRISIS
(Por el Cr. Hugo Ardid – Supervisor de Área Desarrollo Institucional)


Situación económica actual

A nadie escapa la crisis económica mundial que se vive en la actualidad, la cual se presentó primero como un aviso años atrás, con las caída de las Empresas punto.com (burbuja especulativa de empresas tecnológicas), la flagrante estafa de ENRON, entre otros casos puntuales que no hicieron más que avisar, pero sin llegar a convertirse en ese momento en un problema mundial.
Años después -segundo semestre del 2008 para ser más precisos- nos estalló en la cara una crisis de tamaño descomunal surgida de una sobrevaluación del mercado inmobiliario norteamericano, y su utilización por parte del sistema financiero mundial como mecanismo para incrementar sus utilidades vía la comercialización de papeles sin el correspondiente valor de respaldo.
Cuando a alguien se le ocurrió preguntar ¿Qué hay detrás de los fondos de inversión que ofrecen lucrativos negocios inmobiliarios?, la respuesta fue simple: “puro papel y poco de economía real”.
No es noticia ya, que esta situación desencadenó en los países desarrollados una crisis de proporciones no vistas luego de la famosa depresión del 29. El desempleo comenzó a ser un problema, el estado de bienestar se evaporó, las compañías entraron en pánico, siendo el producto final: RECESIÓN.
Aquí en nuestro “bendito país”, nadie podrá decir que nos tomó por sorpresa. Porque se nos avisó por todos los frentes que más temprano que tarde la misma se presentaría –lamentablemente- entre nosotros.
Ya se visualizan problemas en Empresas vinculadas con el sector exportador; ejemplo de ellos son: los cueros, la madera, la carne (más por precio que por volumen), y las textiles, entre otros rubros.
El comercio internacional de Uruguay con el mundo y especialmente con sus vecinos está cayendo, lo cual hace prever que para el segundo semestre del 2009 la crisis estará instalada entre nosotros. Nadie sabe a ciencia cierta con qué profundidad y alcance nos “pegará”.

Realidad empresarial - Medidas a tomar

Ante un panorama como el descripto, la gran mayoría de las Empresas que ven caer su demanda, realizan un razonamiento valido pero simplista a la vez: “si caen los ingresos debo acondicionar mis costos”. Acto seguido, regla de Paretto mediante, se analiza rubro por rubro y su incidencia en la estructura de costos empresarial, e inevitablemente nos encontramos con el rubro: SALARIOS.

Los despidos y envíos a seguro de paro comienzan a estar a la orden del día. Recordemos la increíble cantidad de gente despedida en CITIBANK; en GM; en Lehman Brothers, etc. Se cuentan por miles. A tal punto que en Estados Unidos, la cifra está muy cerca de los increíbles 5.000.000 de personas desempleadas.

En Uruguay la situación no es muy diferente. Por tanto, las medidas son similares sin llegar a tener la notoriedad de nuestros vecinos del norte. Porque en nuestro país no se vio ni se verá un bancario con sus útiles de escritorio salir por la puerta de su Banco siendo un desempleado más (como si se vio en USA). No se verá un empleado municipal, ni ningún otro empleado público, correr con esa suerte.

Sí se ven empleados de las industrias de los sectores antes mencionados, quedar sin trabajo, perder la ilusión de un empleo seguro, de llevar el sustento a su familia, de tener una vida digna (pues convengamos que el trabajo dignifica). Si vemos las cifras de personas enviadas a seguro de paro, nos encontraremos que en el mes de febrero se llegaron a presentar 4.800 solicitudes.

Entonces, cabe preguntarse aquí dos cosas:

1) ¿Por qué el tratamiento desigual ante una situación similar? Hoy es noticia que el “Gobierno sube tope de emisión de deuda para financiar déficit”. (Busqueda Nro. 1.504). La Empresa privada -pagadora de impuestos- recurre al recorte de gastos; ya analizaremos más adelante si compartimos que se comience por el recurso más valioso: el humano.

Pero dejemos planteado para otro momento este importante tema que sería: FINANCIAMOS DEFICIT CON DEUDA O AHORRAMOS CUANDO PODEMOS PARA ENFRENTAR MALOS MOMENTOS. Un dilema, que no se podrá resolver jamás sin asumir costos políticos. Tan fácil y tan complicado como eso.

2) ¿Es acaso la crisis, el momento de desechar el recurso más valioso con que cuenta una empresa? ¿O es la coyuntura para capitalizarlo en busca de nuevas oportunidades? Obviamente estamos hablando de su gente. Nos enfocaremos en este tema en el punto siguiente.

Acciones alternativas y la crisis como oportunidad

Siempre dentro del marco de lo posible -sin generar falsas expectativas ni delirios irrealizables- una situación de crisis debería manejar como último mecanismo el despido masivo.
Claro está, para tomar una decisión de esta naturaleza, la Compañía y el entorno en el que se encuentra deben cumplir algunos requisitos cultivados y generados en el transcurso de sus años de bonanza. No sería posible aplicar una medida de este tipo sin antes haber vivido un periodo de razonable prosperidad.

Estos requisitos mencionados antes serían -sin orden de importancia-:

- Personal jerárquico con capacidad de identificar claramente cuándo se está ante un tiempo de prosperidad.
- Reglas claras de mercado, en cualquier punto de los ciclos económicos.
- Compromiso del personal subordinado, condición necesaria e imprescindible para acompañar a la Empresa en las buenas y las malas, con los sacrificios que ello conlleva.
- Efectividad de los planes estudiados con la suficiente antelación. Ejemplo: en Suecia, ninguna empresa comienza un nuevo proyecto sin haberlo analizado por lo menos durante el transcurso de dos años. Se evalúa y piensa una y otra vez, hasta obtener la mayor de las certezas.
- El Estado debe ser el generador de políticas, independientemente del Partido Político al que toque gobernar. Solo así es posible proyectar al sector público y privado a un futuro con más certezas que incertidumbres. Casos de estos los hay en Uruguay: la producción de madera y la industria de software, son ejemplos de la participación del Estado, proyectándose a 5 u 8 años en forma exitosa.

Con las condiciones antes mencionadas, sería deseable que las Empresas a nivel particular apliquen “Políticas de Estado a nivel empresarial”. En los periodos de prosperidad, comiencen a estudiar la viabilidad de proyectos de inversión que permita diversificar riesgos a los cuales toda Empresa está expuesta.
Para ello, dos recursos son imprescindibles: el económico y el humano, dos herramientas inseparables. Porque frente a la idea, deben estar los recursos para financiarla y las personas para ejecutarla.

Un error que a nuestro juicio se comete muy a menudo a nivel empresarial, es invertir para expandirse en el mismo giro de actividad al cual está dedicada la organización, sin evaluar los riesgos de un revés en la rama a la cual se dedica. No se aplica el principio básico de no “poner todos los huevos en la misma canasta”. La palabra clave es adaptación ante cambios bruscos en las condiciones y los mercados en los cuales nos desenvolvemos.
Para ello se debe tener evaluados los riesgos inherentes al negocio, y generar un plan de contingencias en caso que los mismos se presenten.
Es en este punto donde el liderazgo es la pieza fundamental.
Los niveles gerenciales, deben ser capaces de motivar al personal a generar ideas realizables, sin importar en qué grado de la escala jerárquica se encuentren.
Situémonos para esto en el ciclo próspero de la actividad empresarial. Previo estudio de las ideas propuestas, es el mismo equipo el encargado de desarrollarlo, presentarlo como un proyecto realizable. Deben ser ideas complementarias o inherentes a la actividad, pero que no sean vulnerables a los riesgos identificados anteriormente.
Es en este esquema que cuando se presentan los ciclos críticos, las Empresas se encuentran listas para comenzar con los proyectos elaborados y analizados durante suficiente tiempo. La Empresa se encuentra con los recursos para su implementación, y esto que aparentemente fue un desarrollo sencillo, tiene un gran impacto: el recurso humano en periodo de crisis se transforma en imprescindible y generador de oportunidades.
Claro está, una Empresa es un conjunto de seres humanos conviviendo, con diferentes actitudes, ideas, problemas personales, miedos, etc. Es por ello que la figura del líder se hace imprescindible en este esquema de trabajo.
Bien conocida es la idea presentada por Bill Gates -CEO de Microsoft- cuando planteó que su mayor temor, era que una nueva tecnología los dejara fuera de mercado. La solución aparentemente simple, fue la de disponer de capital de trabajo para un año y medio de presupuesto fijo, e inversión en investigación y desarrollo. Hasta ahora, ha funcionado.
Por otra parte si lo analizamos desde el punto de vista macroeconómico, en periodos de crisis la contribución de las Empresas en este esquema de trabajo, es no alentar mayormente al ciclo que se presente. Se mitigaría la psicosis por las pérdidas de empleo y se fomentaría el desarrollo en los momentos que más se necesita.
Por eso -a modo de conclusión- debemos pensar en lo importante que es la participación del Estado como generador de “políticas de largo plazo”, y por otro lado, la capacidad de liderazgo del sector empresarial para salirse de los cánones convencionales de utilizar el despido como primer arma, y su capacidad de proyectarse en el largo plazo.
Esto permitiría que las crisis se transformen en plataformas de oportunidades.
Claro está, el compromiso es de todos; y en este sentido el sector sindical debe aportar su grano de arena. Por ello la idea de un gran consenso social en los escenarios de abundancia, estamos convencidos, evitan conflictos en períodos de “vacas flacas”.

Navegar en una crisis -por lo tanto- es trabajo de todos. Para ello debemos lograr que los intereses del país estén por encima de los interés particulares. He aquí donde el liderazgo del Estado es fundamental para no sesgar hacia intereses particulares.

Cr. Hugo Ardid
(Abril de 2009)

 

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