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CARNAVAL O FIESTA…?

(Por el Relacionista Público Eduardo Scarpa)

Y esto recién empieza…

Fue una frase común en nuestro país –de marzo en adelante- que comenzó resonar como eco en todos los rincones de la República: “y esto recién empieza…” Se refería al aluvión de publicidad proveniente de los diferentes sectores políticos del espectro nacional, con vistas a las elecciones primarias.
Para algunas personas, todo era motivo de queja.
Que “ya no se puede ver televisión”; que “la ciudad está tapada”; que “ni las columnas se ven” (en alusión a las columneras que cubrían gran parte de ellas); y varios “qué” más…
Y tampoco faltaba algún reclamo como: “bueno, hablamos de otra cosa?” (que no fuera de la campaña política).
Entre los cuestionamientos a los hechos que se fueron dando, estuvo el gran número de listas inscriptas por los diferentes Partidos Políticos, lo que constituyó –y esto es correcto- un récord en esta materia. El asunto dio pie al “asombro” o al “destaque” de muchos, que no comprendieron a qué se debía semejante proliferación.
Los cuartos secretos vieron una invasión de papel en forma de hojas de votación, como nunca antes. Tanto, que algunos debieron ser ampliados.
Este dato -como otros que ayudan a dimensionar la campaña- pareció denostar cierto cansancio o saturación en algunos uruguayos, en comentarios que se deslizaron desde el boliche de la esquina, al medio de comunicación.

Y cuál es el problema…?

Nosotros le damos una lectura tan sencilla como contrariamente dramática a los hechos.
Desde nuestro punto de vista, la gran proliferación de listas y las diversas manifestaciones públicas –como las caravanas de vehículos, por ejemplo- se llama simplemente PARTICIPACIÓN.
Participación de la gente, lo cual es decir ENTUSIASMO POPULAR.
Entonces nos preguntamos: CUÁL ES EL PROBLEMA?
Mientras la participación de la gente se guarde en el carril del respeto a las normas de convivencia ciudadana, no sólo no vemos en ello ningún inconveniente, sino que por el contrario, NOS PARECE EXCELENTE!
A mayor número de listas, se evidencia que más uruguayos pretenden participar de la vida política del país, y de las decisiones de sus respectivas colectividades, al caso de las elecciones primarias.
A más manifestaciones populares, mayor entusiasmo en la gente, que si entusiasmada está, es porque entonces no está tan descreída del poder e influencia de la actividad política en todos nosotros como muchos suponen que lo está.
Seguramente las motivaciones de cada uno de los participantes de toda esta gran movida, no serán iguales entre si. Pero mientras estas no sean espurias, no haremos otra cosa que alegrarnos, y si cabe, alentar este voluntario y natural entusiasmo de masas.

Memoria

Es recurrente comprobar que los uruguayos tenemos memoria selectiva. Quizás inconciente, pero selectiva. Hay cosas que disfrutamos en cada día que despertamos, que como parte inexorable que son de nuestras vidas, no dimensionamos ni valoramos. Y a veces, ni las vemos.
Es bueno recordar para quienes lo vivieron –y para quienes no lo hicieron, también- que hace 30 años una dictadura impidió por más de una década toda manifestación de este tipo, y hasta la simple opinión política.
Durante 12 años no hubo campañas: no se vieron ciudades y pueblos cubiertos por papel y cartonplast; no había muros pintados, ni columneras, ni programas radiales o de TV dedicados a la actividad política, la cual no podía siquiera mencionarse, y sólo se ejercía por lo bajo y en secreto, en reuniones en casas de familias que se convocaban mediante el “boca a boca” a militantes de confianza.
O sea, NO HABÍA LIBERTAD.
Y mucho menos, participación o entusiasmo popular alguno.
Entonces, cuando ahora algunas personas establecen reparos a la invasión de publicidad política, y de programas periodísticos dedicados a esta actividad y a los varios cientos de listas que nutrieron los cuartos de votación de sagrada participación de la gente, nos gustaría –muy modestamente- recordarles el otro tiempo.
El pasado; el de la dictadura.
El del silencio forzado y la expresión mínima y encubierta.
Y esto sí que es MEMORIA.
Cuando esta palabra forma parte del léxico de quienes recurren al pasado en forma negativa, nosotros cambiamos el punto de vista, y lo llevamos al POSITIVO.
Al de DISFRUTAR una campaña política, y al de PARTICIPAR activamente así como lo hizo una inmensa cantidad de uruguayos.
Al de SER PARTE y no al de la exclusión.
Y si alguna decisión individual fuese la de mantenerse al margen, que ello contemple también el respeto y la comprensión del entusiasmo ajeno.
Obviamente, nuestro disfrute personal tiene doble aplicación, y se ejerce tanto en lo personal como en lo profesional, cuando de campañas se trata.
Por eso, nos sentimos más obligados que nadie a formalizar este punto de vista de los hechos, llevando el concepto negativo de “carnaval electoral” al positivo de “FIESTA POPULAR”.
Y que así sea por siempre y para siempre, en nuestro querido Uruguay.

Téc. RR.PP. Eduardo Scarpa
DIRECTOR | SUPERVISOR

 

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